EN UNA VILLA DE CÁCERES por V. Perales
En una villa de Extremadura, de la cual su nombre en mi memoria fielmente guardo, no ha mucho que vivía un reducido grupo de almas eruditas, siendo más damas que caballeros. Dedicados estaban a la creación de pequeñas narraciones, poesías y otras labores del ingenio literario. Seres estos, desprovistos de academia y mentor pero llenos de fervor, sin otro ágora para sus encuentros que por el amparo de una dama hermosa, de nombre Flor, en su honroso albergue dos veces por mes, que no doce por año, acogía bajo su techo a estos nómadas de la escritura. No siendo esto hospedería, taberna ni venta en paraje olvidado, la señora ofrecía café a todo el que llegara y, si alguno de éstos traía consigo viandas dulces, salobres o de otra suerte, a la mesa de la anfitriona se agregaban para deleite comunal, mientras uno tras otro daban voz a lo que, entre soledad, anhelo y pluma en ristre, sobre el pergamino se desvanecía. Y de esta manera, tras el periodo de reposo del mediodía y hasta que el sol al ocaso se inclinaba, dichos escritores, leales a su costumbre literaria, alrededor de una vasta mesa cuadrada se disponían si el número de letrados a siete u ocho alcanzase, y de ser menor la concurrencia, el tablero sería redondo; así, este grupo proseguía en lectura y diálogo cual avezados escribientes y tertulianos.
Decir que la mesonera también de las tertulias y arengas literarias participaba, que como buena y apasionada de la pluma, a todos los allá reunidos conmovía; otros, con sus escritos de sorna, a los presentes hacía soltar la risa, y los demás, ora narración llega, ora poesía se va, escuchaban y se complacían.
Y de esta guisa, los escribanos las mentes ocupadas tenían y así aguardaban que, transcurridos varios días, de nuevo se juntasen con sus poesías y viandas y todos ellos, agradecidos a una dama virtuosa que entre ellos se hallaba y merced a su saber, a todos los escribientes animaba a subir sus escrituras a las bibliotecas de las nubes para así, todo aquel curioso que quisiera, de los escritos literarios disfrutara.
V. Perales
Me encanta, Vivi !
ResponderEliminarSi señor Vivi!!!!. Así se escribe. Muy bonito y un detalle precioso por tu parte hacia Flor que, desde luego, se merece.
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