LA MEZCLA ES LA PREGUNTA
La tierra que nos sostiene.
La cercanía del enigma.
La elección por la renuncia
y la carne débil del hambriento.
El deambular del harto por los mismos páramos,
ejercicio gimnástico del hombre Ulises,
que osó equilibrar voluntades divinas
con albedríos terrenales y profundos mares,
aunque todo lo hacía por inercia, por costumbre,
como la negra hormiga de la fila,
que, solo por su olfato podría seguir,
por toda la eternidad, detrás de su delante, sin preocuparse.
Mejor es no comparar a los lobos,
con las ovejas y sus baladas
con el feroz gruñido, que desafía
el pegajoso mandamiento de la bondad.
Ángel Rodríguez García.

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