SÓLITO, MANSEDUMBRE Y RESILIENCIA.
MANTENER EL TIPO
Con bastante hastío, una pareja del primer mundo, en el encontronazo que no cesa, le dice él:
—Pero cariño, dime algo con amor.
—¡Amorfo!—dijo ella.
—Esto no tiene remedio—pensó—, mientras echaba mano a una publicación sobre refugiados que estaba encima de la mesita del salón. Al abrirla se metía en un mundo paralelo y distante, leyó que se cumplía un año desde que estalló la guerra que continúa en Sudán donde millones de personas tuvieron que huir de sus hogares desde el inicio del conflicto en Jartum, como Hawa Ahmed Yassin, tiene 40 años y huyó con sus 10 hijos hacia Etiopía. Un largo viaje lleno de penurias. Cuando llegaron a Karmuk se sintieron aliviados aunque por desgracia su casa y la de muchos de sus familiares y amigos se vinieron abajo debido a las fuertes lluvias y vientos. La de Hawa es también una historia por sobrevivir, de fortaleza y resiliencia.
Aquella revista tenía por objetivo principal hacer frente a las emergencias que al terminar 2023 habían obligado a huir de sus hogares a más de 114 millones de personas, el número más alto desde la Segunda Guerra Mundial, todo ello por conflictos armados o por la fuerza de la naturaleza.
Tuvo que parar de leer, sí, eran 114 millones de seres como él, a los que veía con cierta mansedumbre, como animales arrinconados y sometidos por el látigo domador certero e implacable. Cerró la revista que desde su salón denunciaba ese mundo remoto y divergente, frente al suyo acomodado, bastante sólito a mirar para otro lado en cuestiones de penas ajenas.
José A. García Feria.
(Estos datos, así como parte del texto y foto están sacados de UNHCR ACNUR. La Agencia de la ONU para los Refugiados.)

Desgarrador documento.
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